Contrato de Alta Dirección VS. contrato ordinario de un directivo

AUTOR: Carlota Aguirre de Cárcer Luitjens

FECHA: 18.01.2019

En numerosas ocasiones, definir o establecer la naturaleza de la relación laboral de un directivo es una tarea compleja y requiere estudiar minuciosamente el  supuesto concreto en aras de determinar si se trata de una relación especial o, por el contrato, de una relación laboral ordinaria (principio “nomen iuris”: las cosas son lo que son y no lo que las partes dicen que son)

A diferencia de la relación laboral ordinaria, a la que resulta de aplicación el Estatuto de los Trabajadores, la relación laboral especial de Alta Dirección se encuentra regulada en el Real Decreto 1382/1985, de 1 de agosto, por lo que no se aplica lo dispuesto ni en el ET, ni en el Convenio Colectivo (salvo remisión expresa).  

Se considera personal de alta direccióna aquellos trabajadores que ejercitan poderes inherentes a la titularidad jurídica de la Empresa, y relativos a los objetivos generales de la misma, con autonomía y plena responsabilidad sólo limitadas por los criterios e instrucciones directas emanadas de la persona o de los órganos superiores de gobierno y administración de la Entidad que respectivamente ocupe aquella titularidad.

De la definición que recoge el Real Decreto, cabe señalar, que:

  • Una de las características principales de la alta dirección se refiere a las facultades: los poderes que ejercitan han afectar a áreas funcionales de indiscutible importancia para la vida de la impresa y, por lo general, estas facultades han de referirse a la actividad total e íntegra de la Empresa. 
  • La prestación de servicios del alto directivo se lleve a cabo con autonomía y plena responsabilidad: autonomía que, al haber una inexistencia de subordinación, sólo puede verse limitada por las instrucciones que pudiera recibir por parte de quienes asumen la titularidad de la empresa. 
  • El alto directivo ha de participar en la toma de decisiones en actos fundamentales de gestión de la actividad empresarial, por lo que no se trata de ejercer determinadas funciones de carácter directivo, sino que ha de tomar decisiones que afecten a “la empresa” en su conjunto global. 

Es decir, que para que un trabajador que ejerce funciones y ostenta la categoría de  Directivo tenga contrato especial de Alta Dirección es necesario analizar si concurren o no las características antes mencionadas, pues de lo contrario, se trataría de un directivo común.