Deducibilidad de la remuneración de los administradores. Comentario a la resolución 3295/2016 de 9 de abril de 2019 del TEAC

AUTOR: Isabel Pi

FECHA: 27.06.2019

El tratamiento de la retribución de los administradores ha sido un tema no exento de polémica en los últimos años. 

Ya en el año 2008, el Tribunal Supremo resolvió que, en los supuestos de confluencia de la relación mercantil de un administrador con la relación laboral de alta dirección, la primera debía prevalecer sobre la segunda y, por tanto, todas las remuneraciones obtenidas por los administradores, fuera cual fuera su origen, debían entenderse satisfechas por dicha condición, por lo que tenían que estar previstas en los estatutos. Por ello, de no cumplirse dicho requisito, tales retribuciones debían considerarse una liberalidad y, por lo tanto, no deducibles en el Impuesto sobre Sociedades.

Esta Sentencia sirvió de base de las resoluciones del TEAC de 26 de septiembre de 2013 y 6 de febrero de 2014 que concluyó que “en el supuesto de que se satisfagan retribuciones a los administradores, cuyo cargo sea gratuito según las disposiciones estatutarias, por la prestación de servicios de dirección o gerencia, dichas cuantías tienen la consideración de gastos no deducibles”.

No obstante, la reciente resolución del TEAC de 9 de abril de 2019 supone una nueva vuelta de tuerca en este ya tan manido tema. Así, para el Tribunal “son, esencialmente, dos los requisitos que deben cumplirse para la que la retribución satisfecha a los administradores de la entidad sea gasto deducible, para ésta, en su Impuesto sobre Sociedades: que la posibilidad de retribuirles esté expresamente prevista en los estatutos sociales y que esa previsión permita conocer el importe a satisfacer con certeza”.

Es decir, la remuneración de los administradores no sólo debe venir determinada en los estatutos de la sociedad para ser considerados fiscalmente deducibles, sino que además dicha retribución debe aparecer de forma “efectivamente fijada” y con “certeza”. Llegados a este punto, nos preguntamos cuándo considera el Tribunal que la retribución se encuentra reflejada de forma cierta. Pues bien, para que pueda apreciarse que los estatutos establecen la retribución de los administradores «con certeza» es preciso que se cumplan, al menos, tres requisitos:

  1. Constancia estatutaria: El primero de ellos se basa en que los estatutos «han de precisar el concreto sistema retributivo». No obstante, no se admite la previsión estatutaria de varios sistemas alternativos, sino que debe hacerse constar de forma específica uno de los sistemas de retribución contenidos en el artículo 217 de la Ley de Sociedades de Capital.
  2. Certeza del sistema retributivo fijado en los estatutos: En caso de que el sistema de retribución elegido sea el variable y se concrete en un participación en los beneficios de la sociedad, no basta con la fijación de un límite máximo de esa participación, sino que el porcentaje debe estar perfectamente determinado en los estatutos.
  3. Legalidad”: De acuerdo con la resolución, “tal legalidad hay que entenderla referida, no sólo a los estatutos sino a los límites que de la totalidad del ordenamiento jurídico pueden inferirse a la vista de las circunstancias concurrentes”.

 

Por lo tanto, las remuneraciones de los administradores no sólo deben cumplir con los dos primeros requisitos, sino que además, el sistema retributivo debe estar respaldado con los actos jurídicos que la normativa española le exija. Es decir, en caso de que la previsión estatutaria estipule una cantidad fija a concretar cada año por la Junta General de Accionistas de la entidad, ha de admitirse la deducibilidad del gasto correspondiente en el ejercicio, siempre que conste el acuerdo de la Junta en el que se apruebe tal dotación.

Por lo tanto, en el momento de determinar la deducibilidad de la retribución de los administradores en el Impuesto sobre Sociedades, no sólo deberemos comprobar que los estatutos de la sociedad recogen el tipo de remuneración de forma suficientemente precisa y clara, sino que también deberemos verificar que el órgano competente ha aprobado de forma correcta dichas retribuciones.