La figura del mediador concursal

AUTOR: Ana Saldaña

FECHA: 06/6/2019

El mediador concursal es el profesional cuya función principal es tratar de acercar posturas que beneficien a las partes, con el fin de conseguir un acuerdo extrajudicial de pago más ventajoso tanto para el deudor como para los acreedores. La mediación concursal permite una negociación más flexible del acuerdo y la agilización de la fase común del concurso.

La figura del mediador concursal es relativamente novedosa, y aunque cada vez más demandada, todavía sigue siendo desconocida. Se trata de un profesional cualificado, que reúne la condición de mediador civil y mercantil, administrador concursal y además se encuentra incluido en la lista oficial de mediadores concursales del registro público. Su designación se realiza a través de un sistema secuencial. En cuanto a su retribución, se fija partiendo de los parámetros de los horarios de la administración concursal, los mismos son asumidos por el deudor que debe pagar el coste del expediente de mediación.

En los casos en que entra en juego la mediación concursal, el deudor no tiene afectadas sus facultades patrimoniales, por lo que las funciones del mediador se limitan a la clasificación de créditos, formalización de propuestas, convocatoria de acreedores mediante conducto notarial, o cualquier medio escrito que asegure su recepción, y la supervisión del acuerdo alcanzado.

En relación al procedimiento de mediación concursal, el mediador concursal remitirá la propuesta de acuerdo del deudor a los acreedores, y tras un trámite de modificaciones, el mediador concursal incluirá en su caso las modificaciones o alternativas propuestas por los acreedores. En caso de aprobación del acuerdo extrajudicial de pago, el mediador elevará a público el acuerdo alcanzado y comunicará al organismo competente que proceda a la terminación y cierre del expediente, publicándose en el registro público concursal el contenido del acuerdo. En caso de que no se llegue a un acuerdo, y se declare el concurso consecutivo, se abrirá fase de liquidación en la que el mediador concursal se convertirá en administrador concursal, salvo que el juez establezca lo contrario. Aquí entra una de las principales ventajas de la mediación concursal para las personas físicas que sean deudores, y es que se “perdona” una gran parte de las deudas pendientes mediante la exoneración del pasivo insatisfecho.

La mediación concursal es una alternativa al concurso de acreedores, en la que a diferencia del procedimiento concursal, no se impone una solución al conflicto de las partes, sino que la función principal del tercero mediador es la de aproximar las posiciones de las partes.

El contenido de la propuesta es similar al del convenio concursal, limitándose a un máximo de 10 años en cuanto a las esperas, quitas de hasta el 25%, así como la posibilidad de cesión de bienes o derechos a los acreedores, o la conversión de deuda en participaciones  o acciones de la deudora.

Podrá acceder a la mediación concursal cualquier persona natural o jurídica que se halle en situación de insolvencia (inminente o actual), siempre que los créditos de sus acreedores no excedan en conjunto 5 millones de euros. Resultando excluidos de la mediación aquellos condenados penalmente en sentencia firme por delitos contra el patrimonio, orden socio-económico, falsedad documental, contra la hacienda pública, seguridad social o derechos de los trabajadores en los 10 años anteriores a la declaración de concurso. Además, también se excluyen de la posibilidad de mediación a los deudores que hubiesen alcanzado un acuerdo extrajudicial de pago con acreedores, una homologación de acuerdo de refinanciación o hubiesen sido declarados en concurso en los últimos 5 años.

En relación con los acreedores, quedan excluidos del acuerdo extrajudicial de pago los titulares de créditos de derecho público.

En conclusión, la mediación concursal implica una serie de ventajas para el deudor y los acreedores, como una negociación más flexible, pudiendo modificar propuestas planteadas y la agilización de la fase común del concurso. Se trata del procedimiento idóneo para que PYMES y personas físicas consigan una refinanciación y restablezcan la viabilidad económica de su empresa.