La legitimación pasiva de un comité de empresa "aquietado" en un despido colectivo

AUTOR: Juan B. Soravilla Allende 

FECHA: 03.01.2019

El papel de los comités de empresa en un procedimiento por despido colectivo es claro.

En caso que el periodo de consultas finalizara sin acuerdo, será el propio comité quien, normalmente, interponga la demanda por despido colectivo. En dicho caso, su legitimación activa es indiscutible.

Para el caso que el periodo de consultas finalizara con acuerdo, cabe la posibilidad que otro sujeto activo (P.e. un sindicato minoritario en el comité pero con implantación suficiente) interponga una demanda por despido colectivo. En dicho caso, la legitimación pasiva del comité de empresa firmante del acuerdo es asimismo indiscutible.

Ahora bien, puede existir el supuesto menos frecuente pero también factible en el que el periodo de consultas finalice sin acuerdo, el comité de empresa no demande, aquietándose así a la decisión final empresarial, pero, sin embargo, un sindicato con presencia minoritaria en el comité (pero con implantación suficiente) interponga demanda por despido colectivo. En dichos casos la regulación positiva guarda silencio…

¿debe ser codemandado el comité de empresa negociador o el actual comité de empresa?  

Para encontrar una respuesta al respecto deberemos acudir, evidentemente, a la Ley Reguladora de la Jurisdicción Social (LRJS): 

Los sujetos legitimados pasivamente ante una reclamación por despido colectivo se corresponden con la figura del empresario tal y como establece, implícitamente, el artículo 124 de la LRJS cuando se refiere a la impugnación de la “decisión empresarial”.

Asimismo, el artículo 124.4 de la LRJS establece que “en el caso de que el periodo de consultas regulado en el artículo 51 del Estatuto de los Trabajadores hubiera finalizado con acuerdo, también deberá demandarse a los firmantes del mismo”.

De esta manera, la LRJS atribuye también la cualidad de legitimados pasivos en el procedimiento de impugnación de despido colectivo a los firmantes del acuerdo que ponga fin al periodo de consultas. 

Sin embargo, el Legislador guarda silencio ante una finalización “sin acuerdo” del periodo de consultas.

En el supuesto que se aceptase la legitimación pasiva del comité en este último tipo de supuestos, se estaría aceptando que el comité de empresa debe intervenir (de forma activa o pasiva) en cualquier procedimiento por despido colectivo, con independencia de como finalizara el mismo, incluso cuando haya decidido aquietarse ante la decisión empresarial.

En caso contrario, se estaría aceptando la existencia de un pleito por despido colectivo en el que el actor es un sindicato que representa una posición minoritaria dentro del comité  que, a través de la demanda, pretende una resolución judicial con efectos sobre la totalidad de los trabajadores afectados, con independencia de su afiliación sindical. Dicha sentencia será el resultado de un procedimiento judicial sin la participación de un representante mayoritario de los trabajadores. 

Es este segundo posicionamiento por el que, acertadamente y de conformidad a la normativa positiva actual, ha optado algún Tribunal Superior de Justicia español.

Sin embargo, habría que valorar la posibilidad de elevar las exigencias por las que se entienda que un sindicato cuenta con implantación suficiente. En caso contrario y en supuestos como el aquí expuesto, podríamos convertir la legitimación activa de los sindicatos con implantación suficiente en una suerte de “acción del perdedor”.

Dicha “acción del perdedor” consistiría en que unos miembros minoritarios en el comité de empresa, habiendo perdido una votación en el seno del comité por la que finalmente se decide no iniciar acciones legales, fuercen un procedimiento judicial en contra del parecer mayoritario de los representantes de los trabajadores. La sentencia derivada de dicho procedimiento tendría efectos sobre la colectividad de trabajadores afectados y, a mayor abundamiento, el comité ni siquiera debería ser llamado al pleito.