La no siempre tan feliz Navidad en el ámbito del derecho laboral

AUTOR: Carlota Aguirre de Cárcer 

FECHA: 20.12.2018

Con la llegada de la Navidad, no todo son fiestas familiares y regalos: en el ámbito laboral surgen diversas situaciones de carácter laboral que suscitan numerosas dudas para los trabajadores.

La famosa cesta de Navidad: esta popular tradición lleva años en boca de todos, también en lo que a derecho laboral se refiere. ¿Se trata de una mera concesión o es realmente un derecho adquirido?

Bien es sabido por todos que la crisis económica ha ido dejando su pequeña huella, también en el terreno navideño. Aquellas empresas que, para reducir costes, suprimieron este tradicional detalle o abarataron costes reemplazando productos por otros de menos coste, tuvieron que hacer frente a numerosas reclamaciones de empleados que, como todos los años, consideraban tener derecho a la cesta que habían venido disfrutando durante años.

En este sentido, finalmente nuestro Tribunal Supremo dio la razón a los trabajadores (sentencia de 21 de abril de 2016): aquellas empresas, que habían implementado este detalle navideño para sus trabajadores, no podían suprimirlo de manera unilateral, independientemente de la situación en la que éstas se encontrasen, por lo que ya no cabe pensar que, al tratarse de un acto libre y “generoso”, pueden suprimirlo sin más. En definitiva, la cesta navidad tiene carácter de derecho adquirido o condición más beneficiosa.

¿Trabajar en festivo? Puede ocurrir

Es difícil imaginarse trabajar en fechas tan señaladas como los son la Navidad (25 de diciembre), el día de Año Nuevo (1 de enero) o el día de los Reyes Magos (6 de enero); tres festivos que todo trabajador tiene señalado en su calendario laboral como día “inamovible” para descansar. 

Hay empresas que, por diversas razones, no pueden permitirse cerrar esos días y dejar de prestar sus servicios, independientemente del carácter festivo y especial de las mismas. Y es por eso que, cuando por razones productivas, técnicas u organizativas necesiten prestar sus servicios de manera excepcional y, por consiguiente, requieran de sus trabajadores, han de abonar el incremento correspondiente a sus empleados, o compensarle con el respectivo descanso. 

En cualquier caso, deberán tener en cuenta lo que establecen sus Convenios Colectivos, pues en numerosas ocasiones establecen para estos supuestos una combinación de lo anterior. 

Nochebuena y Nochevieja: ¿se trabaja?

Esto sí puede pasar. El derecho laboral no tiene en cuenta las horas que uno necesita para preparar cenas, empaquetar regalos, o decorar la casa. Se trata más bien de una cuestión de “suerte”: Si la empresa no decide cerrar esos días, puede que el Convenio Colectivo establezca algo al respecto, pero no siempre es así. En este caso, hay recordar lo que dicen nuestros Tribunales.

Si el Convenio Colectivo establece que Nochebuena (24 de diciembre) y Nochevieja (31 de diciembre) tienen la consideración de “días festivos” y caen en sábado o domingo, la empresa tendrá que moverlos. Tampoco hay que olvidarse del trabajador a tiempo parcial, pues numerosas sentencias determinan que éstos tienen derecho a disfrutar o de disponer del mismo periodo de vacaciones de Navidad en iguales condiciones que los trabajadores a tiempo completo.

La famosa paga “extra” de Navidad

Una de las dudas más comunes a la hora de pensar en regalos. De sobra es sabido por todos que diciembre es “el mes del gasto”, y ese “extra” nunca viene mal para los bolsillos de los trabajadores. Y, ¿cuándo se paga? 

Nuestro Estatuto de los Trabajadores determina que el trabajador “tiene derecho a dos gratificaciones extraordinarias al año, una de ellas con ocasión de las fiestas de Navidad y la otra en el mes que se fije por convenio colectivo o por acuerdo entre el empresario y los representantes legales de los trabajadores”. Pero son los Convenios Colectivos los que habitualmente determinan el periodo en el cual han de ser abonadas. Y, no hay que olvidar que este derecho se genera por cada día que se haya trabajado y que, muchos trabajadores, prefieren doce pagas y ahorrar mes a mes, en vez de tener las “tradicionales 14 pagas”. Es decir, la paga extraordinaria no es realmente algo que hay que agradecer a la empresa, pero sí es una forma que tienen los trabajadores de afrontar la Navidad de una manera más “holgada”.