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Ramón Marés

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Las aportaciones de socios

Autor: Ramón Marés

En los últimos tiempo viene haciéndose uso frecuente de las aportaciones de socios como medio para esquivar la causa de disolución por desequilibrio patrimonial recogida en el artículo 363.1.e) de la Ley de Sociedades de Capital (LSC): “pérdidas que dejen reducido el patrimonio neto a una cantidad inferior a la mitad del capital social, a no ser que éste se aumente o se reduzca en la medida suficiente, y siempre que no sea procedente solicitar la declaración de concurso.”

La aportación de socios es una alternativa menos onerosa al aumento del capital social, pues no requiere de otorgamiento en escritura pública ni de inscripción en el Registro Mercantil. Basta formalizarla en un acuerdo de Junta General por mayoría ordinaria. 

Las aportaciones de socios no están reguladas en la LSC, su regulación está contenida en el Plan General Contable e, indirectamente, en la Ley del Impuesto de Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (ITP y AJD). Su validez como medio de saneamiento ha sido reconocida por la Dirección General de los Registros y del Notariado en su Resolución de 9 de octubre de 2012: “cabe decir que los socios pueden financiar su propia sociedad ya sea mediante aportaciones inscritas dentro del patrimonio neto (como son las llamadas «aportaciones de los socios para compensar pérdidas» o las que «a fondo perdido» se imputan dentro de la cuenta 118 del Plan General de Contabilidad por cualquier causa, tal como las efectuadas en virtud de una prestación accesoria que compromete aportaciones financieras, etc.), mediante la concesión de préstamos participativos, o mediante remesas que, inscritas en el pasivo exigible a largo o a corto plazo, a veces se instrumentan o se denominan como «cuenta corriente de los socios”. 

Las aportaciones de socios pueden ir destinadas tanto a compensar pérdidas como a incrementar la dotación social, extendiéndose a ambos casos la exención fiscal en el ITP y AJD. 

Para que las aportaciones de socios tengan carácter de fondos propios es preciso que se otorguen con carácter definitivo, no reintegrable, no dando derecho a contraprestación a favor de los aportantes, como establece la Dirección General de Tributos (DGT) en consulta vinculante V1863-09. Sin embargo, la imposibilidad de reintegro no es absoluta, como ha reconocido la propia DGT en consultas vinculantes V1887-15 y B1978-16, debiendo encauzarse el reintegro como si se tratase de un reparto de prima de emisión vía dividendo. Si la aportación de socios no se otorga con carácter no reintegrable, estaremos ante un préstamo u otra clase financiación, que devengará intereses y habrá de figurar en el pasivo, no en los fondos propios.

Las aportaciones de fondos incrementan el valor neto contable de las acciones/participaciones de los socios aportantes e incrementan su coste de adquisición, de manera que, cuando el socio proceda a transmitir las acciones/participaciones, deberá sumarse al precio inicial de adquisición el importe de la aportación efectuada a los efectos de calcular la plusvalía/minusvalía.

Como en los aumentos de capital, la aportación puede ser dineraria o en especie, incluso mediante compensación o condonación de créditos. 

La aportación de socios solo obliga a aquéllos socios que se hayan comprometido en la Junta General, salvo que se configure como una prestación accesoria y así figure en los estatutos.

Las aportaciones han de realizarse conforme a la cuota de participación de cada socio. En caso contrario, la parte que exceda de la cuota de participación que le corresponda al socio tendrá la consideración de ingreso para la sociedad. Para el socio aportante, la operación se reflejará como mayor valor de su participación en la parte correspondiente a su cuota de participación y como gasto excepcional en la parte que exceda.