Las energías renovables resurgen en España

Autor: Lucía Otamendi Collados

Como es bien conocido, tras la derogación de la normativa que regulaba el régimen primado de las energías renovables en España en el año 2012, el sector se paralizó de forma drástica. 

Sin embargo, desde el año 2015, y poco a poco, este mercado se está recuperando y los datos más recientes así lo demuestran. 

Por un lado, los datos publicados por la Unión Fotovoltáica Española relativos a los megavatios instalados durante los últimos años reflejan este crecimiento. El pasado año 2017, la capacidad instalada en España, se duplicó respecto a la del año 2016.

Por otro lado, según informaciones facilitadas por Red Eléctrica de España, las energías renovables generaron en el año 2017 el 33,7% de la electricidad que se consumió en España. 

Asimismo, en los meses de Mayo y Julio del pasado 2017, tras las subastas de adjudicación del régimen retributivo específico de nuevas instalaciones de renovables del Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital, se adjudicaron un total de 8.000Mw de instalaciones renovables. El número de megavatios adjudicados ha sido el máximo previsto. Estas instalaciones deberán estar en funcionamiento antes de 2020. Esto contribuirá a mejorar la competencia en el mercado eléctrico español, a reducir la dependencia energética en el exterior y a cumplir con los compromisos de España con Europa a fecha 2020. 

Teniendo en cuenta los buenos datos anteriormente indicados, debe tenerse en cuenta también que el sector de las energías renovables en España ha cambiado de forma prácticamente absoluta y está abriendo vías de desarrollo diferentes a las ejecutadas con anterioridad al cambio normativo. 

Las dos principales vías de desarrollo en las que me gustaría centrarme son las siguientes:

La primera, es la venta de la energía directamente a mercado pool o mercado eléctrico, donde confluyen productores y consumidores de energía. El principal inconveniente de esta opción, es la continua variación del precio de la energía, que se ve incrementado o disminuido en función de la producción y de la demanda. Es importante resaltar como dato muy positivo que, durante el pasado año 2017, el precio medio de la energía en el mercado también se ha visto incrementado, en concreto, un 40,8% respecto al año 2016.  

La segunda hace referencia a los acuerdos bilaterales para la compraventa de energía. Esta opción se está desarrollando en España de forma incipiente, si bien, se encuentran plenamente implantados desde hace casi diez años en lugares como Estados Unidos o Gran Bretaña. Estos acuerdos de venta de energía, se denominan PPA (Power Purchase Agreement). Se trata de un contrato a largo plazo (de 5 o más años), entre un productor de energía que la vende a un precio determinado a un consumidor o comercializador, que la compra. No hay intermediarios y es totalmente ajeno al mercado mayorista. Por un lado, una parte garantiza ingresos con los que poder financiar sus proyectos y, por otro lado, la otra parte fija sus costes de aprovisionamiento de electricidad a largo plazo. Ambas partes se ven beneficiadas con la firma de estos PPA. Resulta imprescindible que el PPA establezca un marco comercial y financiero determinado para cada caso concreto, así como fijar y delimitar los riesgos y responsabilidades de cada una de las partes. El elemento fundamental que debe tenerse en cuenta en el momento de la firma de estos acuerdos, es su bancabilidad. 

Sobre esta segunda vía entiendo que quedará mucho por escribir, teniendo en cuenta que su desarrollo no ha hecho más que empezar.