Propuesta de Texto Refundido de la Ley Concursal

AUTOR: Ramón Marés

FECHA: 11.11.2019

La historia de la Ley Concursal es la historia de sus reformas.” Con esta elocuente afirmación comienza la Exposición de Motivos de la Propuesta de Real Decreto Legislativo por el que se aprueba el Texto refundido de la Ley Concursal.

Es tal la cantidad de reformas que la Ley Concursal ha sufrido desde su aprobación en 2003 ⸺28 nada menos⸺, que la Ley 9/2015, de 25 de mayo, de medidas urgentes en materia concursal, habilitó al Gobierno para aprobar un Texto refundido de la Ley Concursal. Este mandato se ha reproducido en la Disposición Final 3ª de la Ley 1/2019, de 20 de febrero, de Secretos Empresariales, (BOE de 21 de febrero) en este caso otorgando un plazo de ocho meses al Gobierno para regularizar, aclarar y armonizar los textos legales que deban ser refundidos (a efectos de cómputo de plazo, hay que tener en cuenta que esta delegación legislativa ha quedado en suspenso mientras el Gobierno está en funciones). Como consecuencia de esta habilitación, la Comisión General de Codificación del Ministerio de Justicia redactó una Propuesta, que fue sometida a información pública entre el 20 de marzo y el 11 de abril de 2019, aprobando el Pleno del CGPJ el pasado 26 de septiembre el informe la misma.

Como todos recordaremos, a poco de entrar en vigor la Ley Concursal tuvo lugar una profunda y duradera crisis económica que evidenció las carencias e insuficiencias de la nueva Ley, con el correlativo aumento de los procedimientos concursales ante los juzgados de lo mercantil. Así, el legislador se vio obligado a introducir reformas buscando una solución adecuada a la casuística derivada de esta situación, aun cuando ello supusiera en algunos casos la sustitución de elementos básicos del nuevo sistema concursal y la ampliación de las posibilidades que originariamente ofrecía la nueva Ley Concursal para tratar de encontrar una solución adecuada a los intereses en conflicto en cada caso. Si bien algunas reformas han permanecido en el tiempo, otras han sido objeto de nuevas reformas en un proceso interminable de diseño y rediseño, como es el caso de los convenios de refinanciación.

La propuesta de Real Decreto Legislativo por el que se aprueba el Texto refundido de la Ley Concursal modifica la sistemática de la Ley, para facilitar la identificación de la norma y su comprensión, dividiendo la Ley en tres Libros, el primero de ellos dedicado al concurso de acreedores, el segundo al Derecho preconcursal y el tercero a las normas de Derecho Internacional Privado, con un total de 751 artículos, frente a los 242 actuales. Ello no significa que la normativa concursal se haya triplicado sino que los mismos preceptos legales han sido troceados en artículos más breves y concretos, dedicando un artículo a cada materia para evitar regular en un mismo precepto diferentes cuestiones. Es el caso del famoso artículo 5 bis relativo a la comunicación de la apertura de negociaciones con los acreedores, al que ahora se dedican nada menos que 13 artículos en el Título I del Libro II. En definitiva, mayor claridad y, consecuentemente, mayor seguridad jurídica. Esta nueva sistemática supone la recolocación de muchas normas contenidas en diferentes Títulos de la Ley Concursal, así como la alteración de la literalidad de muchos preceptos, redactándolos de nuevo sin alterar su contenido, para precisar cuál es la interpretación de la norma y evitar incertidumbres.

Pero entretanto se ha publicado entretanto la Directiva (UE) 2019/1023 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de junio de 2019, sobre marcos de reestructuración preventiva, exoneración de deudas e inhabilitaciones, y sobre medidas para aumentar la eficiencia de los procedimientos de reestructuración, insolvencia y exoneración de deudas, cuyo plazo de trasposición finaliza el 17 de julio de 2021. Esta norma está destinada a promover una cultura que incentive la reestructuración preventiva y a facilitar que los empresarios de buena fe que se encuentren en situación de insolvencia o sobreendeudamiento sean totalmente liberados de sus deudas después de un tiempo razonable, disponiendo así de una segunda oportunidad. Por tanto, habrá que modificar nuevamente la normativa relativa a los instrumentos preconcursales y del beneficio de la exoneración del pasivo insatisfecho.

A la vista de que la incorporación de dicha Directiva al ordenamiento español supondrá la reforma de la normativa concursal, muchos se cuestionan ahora si no es mejor reformar ésta antes de acometer su refundición. Sin embargo, una nueva reforma de la actual Ley Concursal para trasponer tal Directiva no haría sino agravar la caótica regulación de la insolvencia en nuestro país. Por el contrario, una previa refundición facilitará la posterior reforma.

Como dice el último párrafo de la Exposición de Motivos de la Propuesta de Texto refundido, “la imprescindible reordenación, clarificación y armonización del Derecho vigente que representa este texto refundido no excluye que el legislador español tenga que continuar el proceso de reforma legislativa del Derecho de la insolvencia”, entre otras razones, para adecuarlo al ordenamiento europeo.

Como conclusión, los próximos pasos en materia de legislación concursal serían, primero, la aprobación del Real Decreto Legislativo por el que se aprueba el Texto refundido de la Ley Concursal y, segundo, su reforma como consecuencia de la trasposición de la Directiva (UE) 2019/1023. Todo ello siempre que se estabilice la situación política surgida de las elecciones de noviembre 2019.