¿A quién pertenecen las invenciones laborales?

Autor: Patricia Ayala

La nueva Ley de Patentes es un acontecimiento muy importante en estos tiempos en los que los empresarios apuestan por un cambio, impulsando proyectos innovadores. Por ello uno de los puntos a destacar de esta Ley es el tratamiento que se da a las invenciones laborales, que pasan a denominarse invenciones realizadas en el marco de una relación de empleo o servicios. 

Por regla general la patente deberá pertenecer al inventor, en cambio en el ámbito laboral los frutos del trabajo remunerado corresponden al empresario, que a su vez obtiene así un beneficio a su inversión en I+D+I. La Ley de Patentes distingue entre tres tipos de invenciones realizadas en el marco de una relación de empleo o de servicios: (I) las pertenecientes al empresario, (II) las asumibles por el empresario y (III) las pertenecientes al inventor. Pero aquí queremos exponer las que se refieren al empresario únicamente. 

(I)  En virtud del artículo 15.1 de esta nueva Ley de Patentes, pertenecen al empresario las invenciones llevadas a cabo por el empleado durante la vigencia de su contrato o relación de empleo con el empresario que sean fruto de una actividad de investigación explícita o implícitamente constitutiva del objeto de su contrato. Por esta razón, el autor de la invención no tendrá derecho a una remuneración suplementaria por ella, excepto si su aportación personal a la invención y la importancia de ésta para el empresario exceden de manera evidente del contenido explícito o implícito de su contrato o relación de empleo. 

 (II) Si el trabajador no está contratado para investigar pero obtiene una invención relacionada con su actividad profesional y gracias a los medios o los conocimientos adquiridos en la empresa, el empresario puede decidir entre obtener la titularidad o reservarse un derecho de utilización de la invención. Si así fuera, el empleado dispondrá de una compensación económica justa fijada en atención a la importancia industrial y comercial del invento, teniendo en cuenta además el valor de los medios o conocimientos facilitados por la empresa y las aportaciones propias del empleado. Dicha compensación económica podrá consistir en una participación en los beneficios que obtenga la empresa de la explotación o de la cesión de sus derechos sobre dicha invención, ex artículo 17 de la norma.

A tal fin, existe un deber de información por parte del empleado que lleve a cabo alguna de estas invenciones. Deberá informar al empresario mediante comunicación escrita en el plazo de un mes a contar desde la fecha en que haya concluido la invención y habrá de adjuntar los datos e informes necesarios para que éste pueda ejercer los derechos que le correspondan. En caso de incumplir esta obligación, se perderán los derechos reconocidos.

Aunque la nueva Ley de Patentes ha intentado solucionar algunos de los aspectos criticados a la anterior, no da una respuesta clara a todos los supuestos fácticos que pueden darse en este ámbito. Por ello, y a fin de evitar futuros conflictos, es recomendable que las empresas con actividad innovadora se doten de normas internas y que incluyan en sus contratos cláusulas específicas sobre propiedad industrial e intelectual, regulando la titularidad de las invenciones y los derechos o contraprestaciones reconocidos a los empleados, de forma que se aporte mayor seguridad jurídica.