EXIT TAX: El cambio de residencia y sus consecuencias fiscales

AUTOR: José Luis Lorenzo 

FECHA: 11.12.2018

El artículo 95 BIS de la Ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, grava las plusvalías latentes llevadas a cabo por los contribuyentes españoles en el momento que cambien de residencia fiscal, y que consecuentemente pierdan su residencia fiscal en territorio español.

Es importante entender el significado de plusvalía latente. Una plusvalía latente es el beneficio teórico que se obtendría en un momento determinado, por la venta a valor de mercado de un activo, como pueden ser acciones, fondos de inversión u otros productos financieros.

Este artículo fue introducido en enero del 2015, para las personas que hayan sido residentes fiscales en España en al menos 10 años de los últimos 15 anteriores a su salida del país. Además cuando la persona física afectada tenga acciones o participaciones con un valor de mercado superior a 4.000.000€ o una participación en una entidad superior al 25% con un valor superior a 1.000.000€, se verán afectadas por el fenómeno “Exit Tax”. Mayoritariamente se pretende gravar a personas con un patrimonio importante y que por alguna razón quieran abandonar España.

Un ejemplo representativo de este fenómeno sería, una persona física de origen italiano que lleve viviendo 11 años en Madrid, que decide marcharse a Japón en el año 2017, siendo propietario de participaciones en una empresa italiana (más del 25%) valoradas en 2.500.000€, que en su momento adquirió por un importe de 500.000€, se verá obligado a pagar a Hacienda un total de 460.000€ resultado de aplicar a 2.000.000€ un tipo del 23%.

Sin embargo, existen supuestos de no aplicación. No se aplicaría si el cambio de residencia fuese a otro Estado miembro de la Unión Europea o del Espacio Económico Europeo, siempre que exista con un este un efectivo intercambio de información. El sujeto obligado, tendrá que poner en conocimiento de  Hacienda este hecho, indicando el Estado al que se traslada, la ganancia patrimonial y otros datos como puede ser el mantenimiento de los valores. Sin embargo, Hacienda pone una condición a este caso, el sujeto afectado, tendrá que pagar el “Exit Tax” si en el plazo de los 10 años desde la salida de España se enajenan los valores, o se desplaza a un país fuera de la UE o del EEE, o no se comunica debidamente a Hacienda este hecho.

En segundo lugar, tampoco se aplicaría el “Exit Tax” en un cambio de residencia temporal, el pago sin embargo, quedaría aplazado. Por ejemplo, si el cambio es por motivos laborales, un desplazamiento laboral a un país que no sea paraíso fiscal, por un período máximo de 5 años, con posible ampliación a 5 años más. En dicho caso Hacienda exigirá garantías para dicho aplazamiento como avales bancarios o garantías sobre los valores.

También quedará aplazado el pago si se trata de un desplazamiento temporal por cualquier otro motivo a un país o territorio que tenga suscrito con España Convenio de Doble Imposición con intercambio de información, pero hasta un máximo de 5 años y teniendo en cuenta que habría que prestar las garantías que nos exigiría Hacienda.

Por último, en caso de regresar a España dentro de los mencionados plazos y sin haber vendido los valores, la deuda quedaría extinguida, de lo contrario, el afectado tendría que pagar. Del mismo modo si una persona que salió de España y cumplió con el pago del  “Exit Tax”, se convierte nuevamente en residente fiscal en España sin haber enajenado los valores por los que pagó, podrá solicitar la devolución del impuesto que ha pagado a Hacienda previamente.