¿Podemos acudir a una notaría durante el Estado de Alarma por el COVID-19?

AUTOR: Ana Tuya

FECHA: 26.03.2020

La intervención notarial queda reducida a “aquellas actuaciones de carácter urgente” de tal forma que “el notario se abstendrá de citar a interesados para actuaciones que no revistan dicho carácter”.

Este principio, establecido en la Instrucción de la Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública de 15 de marzo de 2020, contiene un concepto jurídico indeterminado, “carácter urgente”, que ha dado lugar a que se planteen en la práctica multitud de supuestos que han motivado que la Circular 2/2020 de la Comisión Permanente del Consejo General del Notariado de 18 de marzo de 2020 haya intentado establecer, en la medida de lo posible,  unos criterios que delimiten la forma en que debe prestarse el servicio público notarial durante el período en que se mantenga vigente la declaración del estado de alarma.

I. Reglas generales.

  1. La intervención notarial es excepcional en las actuales circunstancias por lo que la urgencia ha de interpretarse restrictivamente, en la medida en que supone un desplazamiento prohibido en el estado de alarma decretado.
  2. La urgencia no debe identificarse con la fuerza mayor o fuerza irresistible. El notario tiene que apreciar las circunstancias concurrentes a fin de formar su juicio sobre este particular con antelación a la posible citación del interesado en su notaría.


II.  Reglas especiales

1.- Rogación:

El interesado tiene que ponerse en contacto con la notaría previamente por teléfono o correo electrónico, a fin de solicitar la pertinente cita y dejar constancia de la causa de urgencia por la que solicita la intervención notarial.

2.-  Citación:

El notario, si considera justificada la urgencia, citará para un día y hora al solicitante, por los mismos medios no presenciales, advirtiéndole que deberá acudir a la notaría con aquellos medios de autoprotección que garanticen la seguridad sanitaria. De la causa de urgencia tiene que quedar constancia por escrito.

3.- Supuestos exentos de justificación de la urgencia:

Todas aquellas operaciones que determine el Gobierno en esta materia y conlleven intervención notarial.

De acuerdo con lo dispuesto en el artículo 7.1 f) del Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo, así como en el Real Decreto-Ley 8/2020, de 17 de marzo:

a) La actividad de financiación propia de las entidades financieras y sus garantías accesorias.
b) La actividad propia de las entidades aseguradoras.
En estos casos será igualmente preceptiva la existencia de rogación y cita previa.

4.-  Criterios para valorar la urgencia en otros supuestos.

a) Vencimiento próximo de plazos convencionales: el estado de alarma ha supuesto la suspensión de los plazos legales de prescripción y caducidad. Pero no se han suspendido con carácter general los plazos convencionales.
Esto podría suponer que el vencimiento de unas arras, por ejemplo, si no se acuerda un aplazamiento,  pueda ser razón suficiente para apreciar la urgencia.

b) La necesidad de evitar daños patrimoniales graves e irreparables.

5.- Actos de naturaleza personal.

En estos casos, de muy variada naturaleza, el notario tiene que valorar la urgencia en función de las circunstancias, sin que deba prestar su intervención si caben otros procedimientos alternativos que eviten el riesgo inherente al desplazamiento o que permitan el aplazamiento de su intervención.

Un supuesto interesante a considerar en este punto es el testamento, que podría tener el procedimiento alternativo del ológrafo e, incluso, con carácter extraordinario en estos días, el testamento en caso de epidemia del artículo 701 del Código Civil: “en caso de epidemia puede igualmente otorgarse el testamento sin intervención de Notario ante tres testigos mayores de dieciséis años” aunque presenta ciertos inconvenientes. No obstante se ha considerado generalmente que éste solo puede aplicarse en caso de que no pueda hallarse notario, lo cual parece dudoso en esta situación.