¿Por qué en el Registro Mercantil español no consta en la mayoría de los casos ni la identidad de los socios de cada sociedad de capital ni sus respectivos porcentajes de participación?

AUTOR: Fernando Carvajal

FECHA: 25.02.2020

Una de las cosas que suele sorprender a los inversores alemanes en España es que nuestro Registro Mercantil no recoge ni facilita generalmente información sobre la identidad de los socios de cada sociedad de capital inscrita. Según la Ley de Sociedades de Capital y el Reglamento del Registro Mercantil español, la identidad de los socios de una sociedad de capital española sólo accede al Registro Mercantil en los siguientes casos:

1. Con ocasión de la constitución de la sociedad (socios fundadores);
2. En las sociedades limitadas, cuando se produce una ampliación de capital con aportaciones no dinerarias, o mediante compensación de créditos contra la sociedad o por transformación de reservas o beneficios.

Este régimen particular de funcionamiento del Registro Mercantil contrasta con la intensificación de la obligación de identificar a los “titulares reales” de las sociedades de capital, impuesta por la legislación europea en materia de prevención del blanqueo de capitales (entre la que destaca la Directiva (UE) 2015/849 del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de mayo de 2015, relativa a la prevención de la utilización del sistema financiero para el blanqueo de capitales o la financiación del terrorismo) y las normas españolas que la han desarrollado. Como es sabido, se considera a estos efectos como titular real de una sociedad o entidad (aparte de otros supuestos) a la “persona o personas físicas que en último término posean o controlen, directa o indirectamente, un porcentaje superior al 25 por ciento del capital o de los derechos de voto de una persona jurídica, o que por otros medios ejerzan el control, directo o indirecto, de una persona jurídica”.

Con efecto a partir de los ejercicios cerrados a partir del 1 de enero de 2017, las sociedades de capital están obligadas a depositar en el Registro Mercantil, junto con sus cuentas anuales, una declaración relativa a su titular real. Sin embargo, el acceso a esta información no es completamente público, sino que el Registro Mercantil sólo lo permite a los socios de la propia entidad (que deben acreditar documentalmente al Registro tal condición al solicitar la información sobre titularidad real), a los administradores de la sociedad y a los propios titulares reales de la sociedad. Además, debe tenerse en cuenta que la identificación del titular real tiene un alcance mucho más limitado que la que podría proporcionar una lista completa y actualizada de socios, con indicación de porcentajes de titularidad.

Ese sistema es viable y existe en la práctica. Por ejemplo, en Alemania, donde el Registro Mercantil incluye para cada sociedad una lista actualizada de socios, con indicación de porcentajes de titularidad y de libre acceso al público. El sistema funciona porque existe una obligación legal, impuesta tanto a los administradores de las sociedades como a los notarios que intervengan en toda operación de transmisión de acciones o de alteración de la distribución del capital social, de comunicar al Registro Mercantil competente una lista actualizada de socios.

Las ventajas de este sistema son muy evidentes: por ejemplo, se otorgaría al Registro Mercantil una valiosa función de legitimación respecto a la transmisión de participaciones sociales (pensemos por ejemplo, en procedimientos sucesorios conflictivos) y se facilitaría a los administradores de sociedades, a los notarios y a registradores un instrumento muy útil para evitar errores en la convocatoria de juntas generales y en otros actos relevantes para la vida social. La Administración también tendría un mecanismo fiable para conocer la titularidad inicial de las participaciones sociales y sus ulteriores vicisitudes.

Cabe oponer a esta iniciativa que podría ser técnicamente de difícil o imposible aplicación a las sociedades anónimas y especialmente a aquéllas que tengan su capital social representado por acciones al portador (supuesto estadísticamente poco frecuente en nuestra práctica), así como consideraciones relativas a la privacidad y seguridad (también los delincuentes tendrían acceso a esta información), pero en general parece que la seguridad jurídica saldría ganando con ella. En los países donde es una realidad desde hace años no parece que sea una preocupación práctica la difusión pública de información actualizada y precisa sobre la titularidad de las sociedades de capital.

En todo caso, este asunto puede suscitar un interesantísimo debate, tanto entre los especialistas del Derecho de Sociedades como entre los operadores o usuarios del sistema. Desde Rödl & Partner intentaremos participar activamente en el mismo, aportando modestamente nuestra experiencia de la práctica germano-española.